www.flickr.com
almeflocoma éléments Aller à la galerie de almeflocoma
Mostrando entradas con la etiqueta Cholitas wrestling. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cholitas wrestling. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de marzo de 2010

Bolivia: “Cholita Libre” para todo el mundo

El film fue presentado el pasado viernes 19 de marzo en el Institut “Goethe” de La Paz

Bolivia: “Cholita Libre” para todo el mundo

Para un extranjero la Lucha Libre de mujeres parece algo absurdo y muy exótico. Sin embargo, en Bolivia la Lucha Libre de las Cholitas no sólo es una realidad sino que es muy importante para mucha gente.

Las luchadoras son intransigentes, curiosas, apasionadas y siempre dispuestas a llegar hasta el límite y cuestionar normas de la sociedad en la que viven. Y no solamente lo hacen en el ring, sino también en su vida cotidiana.

El documental acompaña a cuatro mujeres en La Paz, que intentan compaginar sus vidas familiares y profesionales con su pasión por la lucha libre.

Tres meses y medio vivieron las directoras Jana Richter und Rike Holtz con las cuatro protagonistas y sus familias. Les ayudaron a pelar patatas para su pensión, repartieron comida, llevaron a los niños al colegio y entrenaron juntas con las luchadoras en el ring que todos los sábados se monta en el patio. Las acompañaron en las luchas cotidianas en las que tienen que sostenerse las cuatro Cholitas que nunca pierden su dignidad por más desesperada que sea la situación. Porque algo es cierto: el que no lucha, ya ha perdido. Leer mas

La cinta

Rodada en formato HD digital, entre enero y abril de 2009, Cholita libre es una semblanza de la cotidianidad de Carmen Rosa, la Campeona; Claudina, la Maldita; Yolanda, la Amorosa, y Rosita Rompecorazones, amas de casa, madres, trabajadoras de día; rudas “cachascanistas” en las noches y los fines de semana.

Según la realizadora, “el carácter fuerte y la decisión que tienen estas mujeres” va de la mano con su oficio de luchadoras “porque acá pelean de verdad en el ring, no como en Estados Unidos, donde las luchadoras sólo muestran sus cuerpos”.

Carmen Rosa y Yolanda —una joven madre soltera— son cocineras y atienden juntas un negocio; y Rosita está casada, tiene un hijo de dos años y a la vez estudia para terminar la secundaria.

En esta realidad, alternada con los entrenamientos y peleas oficiales, se inmiscuyeron Richter y Holtz para lograr el metraje que ya tiene proyecciones programadas en una media docena de países.

Desde abril, la película se verá en Argentina, Canadá, Rusia, Rumania y Holanda, y ya casi está confirmada su participación en el Festival de Cine de Locarno, de Suiza.

Luego de la función del próximo viernes, las alemanas aún no tienen un espacio para difundir su trabajo de manera masiva. “Vamos a buscar contactos con la Cinemateca Boliviana y otras empresas, porque Cholita libre está hecha para que lo vean los bolivianos”, sostuvo Richter.

Dos alemanas convivieron cuatro meses con cholitas luchadoras.

Para destacar

El filme Cholita libre se estrenará el viernes 19 de marzo en el Goethe Institut de La Paz.

El rodaje, de 70 minutos, refleja la vida de cuatro paceñas que se dedican a la lucha libre profesional.

A la par que sus peleas y entrenamientos, también se muestra su rutina cotidiana y familiar.

Una de las realizadoras alemanas destaca la fortaleza general de la mujer paceña como motivación.

La cinta será exhibida en varios países de Europa y aún se busca espacio para difundirla en el país. Leer mas

¡Felicidades a las cineastas Jana Richter y Rike Holtz!

Excelente documental para resaltar el rol de la mujer aymará y la Lucha Libre.

Notas extraídas de La Prensa y el Goethe Institut

viernes, 26 de febrero de 2010

Made in Bolivia: “Cholitas Voladoras”

Crónica publicada en la Revista SOHO de Colombia

Made in Bolivia: “Cholitas Voladoras”

Por: Juan Pablo Meneses

Hay madres solteras a las que les toca trabajar duro. También hay algunas que están dispuestas a aguantarse heridas y golpes para ganarse la vida. Y sin embargo, en Bolivia, las cholitas que luchan a 4900 metros de altura dicen estar peleando en el cielo.
Jennifer es mala. Por eso todos aplauden cuando la empujan al suelo, y la ablandan a patadas, y le tuercen la garganta, y la arrastran tirando de las trenzas de su peinado de chola. Mientras la golpean, el público del Multifuncional de La Ceja en El Alto, en Bolivia, le tira botellas de plástico, huesos de pollo y tapas de gaseosas. Su cara es de sufrimiento. Está furiosa y adolorida. Es mala, pero orgullosa. Jennifer saca lo último que le queda de fuerza, empuja a su rival y le hace una zancadilla. Ahora, ella domina la situación. Salta sobre la cara de su contrincante y luego le dobla el brazo hasta hacerlo crujir. Entonces Jennifer se trepa a las cuerdas en una esquina, levanta sus brazos como si tratara de agarrar el abucheo del público en su contra, mira a su rival tumbada sobre la lona y se lanza a volar.

Vuela, y su vestido típico de chola aymara flamea sobre el aire.
Vuela, y sus ojos se clavan en esa víctima sobre la que dejará caer todo su peso.
Vuela, mientras estallan los flashes de los turistas gringos de la primera fila.
Vuela, saboreando la venganza de los malos.
Vuela, como un águila pesada que pierde altura.

Vuela, y medio segundo antes de aterrizar, su rival se mueve unos centímetros.

Jennifer aterriza con su cara en la lona. El golpe al tocar tierra es seco, suficiente para romper las costillas de cualquiera que no esté entrenado para la lucha libre. El público se ríe de su desgracia mientras ella, la mala de esta película en vivo, se retuerce como si la acabaran de atropellar. Minutos más tarde, después de recibir nuevas patadas y nuevos golpes de puño y nuevas llaves que le tuercen los brazos, la mujer recibirá la cuenta de uno y dos y tres y habrá perdido el combate. Bajará del ring entre gritos de ¡loca! ¡loca! ¡loca! Y los alaridos no se detendrán hasta que ingrese al camarín: ¡loca! ¡loca! ¡loca!

—En la calle también me gritan. Yo vivo aquí, en El Alto, y cuando voy por la calle me dicen ¡loca! —comenta. Su nombre de luchadora es Jennifer Dos Caras, aunque ahora habla como Ana María, su verdadera identidad.

Estamos en la zona de camarines del Multifuncional de El Alto, una ciudad boliviana vecina a La Paz, con un millón de habitantes a 4900 metros de altura. Según todos aquí, El Multifuncional es el gimnasio más alto del mundo. "Estamos cerca del cielo", dice el locutor que anuncia las luchas. El recinto, por donde pasean perros cojos y no tiene baños, alguna vez fue una iglesia. Durante los días de semana aquí se juega básquetbol y fútbol sala, a veces hay actos políticos y todos los domingos se desarrolla una nueva jornada de la lucha libre: un espectáculo que, gracias a las cholitas luchadoras, aparece en las guías de viaje y se llena de turistas extranjeros.

—¿Se golpean de verdad?

—Claro que sí. Todas aquí tenemos muchas lesiones, y por eso entrenamos tanto. Yo he tenido varias quemaduras por la lucha —dice Jennifer, y se levanta las mangas para mostrarme varias cicatrices en ambos antebrazos.
Jennifer Dos Caras es dura, incluso cuando habla como Ana María. Sin embargo, el argumento por el que dice que le gusta ser mala demuestra su bondad:

—El público se desahoga, se libera insultándome. Me gusta ser mala porque sirve para que los espectadores hagan una catarsis. Me gusta provocarlos, para que se liberen. Hace un tiempo fui buena, una temporada, pero me aburría.

Jennifer tiene dos hijos, uno de 14 y una de 7. A veces ellos la vienen a ver, pero a ella no le gusta. En su casa hay una colección de fotos de la madre volando con su vestido de cholita. Vive exclusivamente de la lucha, cobra unos 60 dólares por pelea, y ella mantiene la casa. Es soltera y no se ve con el padre de sus hijos:

—Soy sola y mala —y se ríe.


***
Nos hemos acostumbrado a que en Latinoamérica todo se lucha. Hemos aprendido que no hay verdadera causa, si no estamos dispuestos a luchar por ella. En épocas de crisis económicas, muchas manifestaciones políticas de la región terminan con el coro: "¡Morir luchando, de hambre ni cagando!".

En la zona de El Alto, donde las cholitas vuelan antes de caer a la lona, la mayoría de los muros están pintados con frases que juntan las palabras "Evo" y "Lucha". En ellos se anuncia que el presidente de Bolivia está luchando contra la pobreza, luchando contra el abuso extranjero, luchando contra el analfabetismo. "No dejaremos de luchar", dice Evo Morales el día que asume en su segundo periodo consecutivo como jefe de Estado. La lucha en boca de todos. La lucha como parte del día a día, en una Latinoamérica con 1200 muertos diarios por violencia urbana. La lucha como parte del discurso. La lucha como algo serio, nunca para la risa. El opuesto a la lucha de hoy en el Multifuncional de El Alto, donde los luchadores siempre provocan que el público estalle en carcajadas.

Comparados con la realidad, los luchadores de ring se ven como una caricatura a pilas. Como un juguete. Basta recordar El club de la pelea, la novela de lucha de Chuck Palahniuk, llevada al cine por David Fincher y protagonizada por Brad Pitt. En un momento, uno de los peleadores va al hospital por fuertes dolores. Le dice al médico que lo atienda rápido, que está sufriendo. El médico le responde: "¿Quieres ver sufrimiento de verdad? Visita el pabellón de cáncer testicular. Eso es dolor".

Nadie toma en serio los verdaderos dolores de los luchadores de ring. Tampoco el de las famosas cholitas de la lucha bolivianas.

Elizabeth es una cholita buena. Dentro del mundo de la lucha libre boliviana están los tácticos y los rudos. Las luchadoras cuyo perfil es el de ser malas son las rudas. Elizabeth, en cambio, es una cholita táctica.

Elizabeth sube al escenario luciendo un largo faldón de colores y un gorro gris de chola. El público la aplaude y ella saluda con los modos de una luchadora buena. El locutor de la velada le pasa el micrófono, y ella saluda a una niña del público que está de cumpleaños. La festejada, que no tiene más de 10 años y está en compañía de sus hermanos, padres y abuela, se llama Alicia. A la lucha libre boliviana llegan muchas familias completas, como la de Alicia.

—Mi niña, además de saludarte por tu cumpleaños, quiero decirte que estudies. Que nunca dejes de estudiar, para que te vaya bien en la vida. Además, no pelees con tus padres, que te quieren mucho. Que Dios te bendiga —le dice Elizabeth, desde el ring, y todo el público aplaude a esta cholita buena.

Para llegar a luchar el domingo, las cholitas luchadoras han pasado por toda una semana de preparación. Los lunes hay descanso. Los martes es la preparación física, con pesas, trote y abdominales. Los miércoles es descanso. Los jueves es de prácticas sobre el cuadrilátero. Los viernes es descanso. Los sábados es el ensayo general para el gran día, el domingo, hoy.

Elizabeth es gruesa y ágil, como todas. Salta frente a su rival hasta tumbarlo en la lona. Luego corre hasta las cuerdas, se abalanza sobre ellas como si fueran un elástico, y sale disparada con todo su vestido flameando hasta chocar con su contrincante.

—Me gusta que vengan tantos extranjeros. Eso demuestra que lo que ofrecemos es de gran calidad. Llevo cinco años en esto, y la verdad es que estoy muy contenta —dice Elizabeth fuera del ring, después de un triunfo fácil. Mientras habla, los niños de El Alto se acercan para abrazarla, para tocarla, para tomarse fotos.

Si bien cada domingo de pelea hay unos diez combates, la mayoría con hombres sobre el ring, son las cholitas las que han cambiado la cara de la lucha libre boliviana. En algunos puestos de videos de la feria de El Alto, un paraíso de mercancía robada y pirata, venden el legendario programa de El show de Cristina de junio de 2008: cuando varias de ellas estuvieron en el set con Cristina Saralegui. Para muchos, eso fue el comienzo del cambio. El inicio de la llegada de fotógrafos y documentalistas europeos, japoneses y de Estados Unidos. Y de ahí, el desarrollo de la industria turística en La Paz, que llena buses con turistas y los sienta al lado del cuadrilátero.

En primera fila, para ver en detalles y cerca del cielo a estas cholitas que vuelan mientras luchan por una mejor vida.



***
Carmen Rosa es buena y está tumbada en el piso, abajo del ring, cuando le parten un cajón de madera en la cabeza. El público chilla, insulta, pero el árbitro de la pelea no hace nada para detener el ataque a mansalva. La cholita Carmen Rosa, una de las más legendarias competidoras del cachacascanismo boliviano, ahora está combatiendo con 'la Fiera': un gordo de más de cien kilos y traje blanco ajustado. Desde hace un tiempo, tan llamativos como las peleas entre cholitas, son los combates entre un hombre y una mujer. El gordo apodado 'la Fiera', que promete no tener compasión, consigue otro cajón con qué pegarle a la cabeza de su víctima. Algunos turistas se espantan. Toman fotos con asombro mientras, a pocos metros, 'la Fiera' del traje ajustado le da golpes con objetos contundentes a una cholita querida por el público.

—¡Maricón! ¡Maricón! ¡Métete con un hombre! —le gritan desde todos los costados del estadio. Los niños, los padres, los abuelos, los turistas.

Gina Grey, 24 años, nació en Sacramento, estudió antropología en la UCLA y lleva un mes viajando por Bolivia. Llegó a mirar la lucha libre como parte de los recorridos imperdibles que venden las agencias de turismo de La Paz. Pagó 40 dólares por un paquete que incluye el traslado, el ingreso al Multifuncional, un vaso de bebida, una bolsa con palomitas de maíz, dos tickets para ir a un baño que está afuera del recinto y una artesanía en miniatura de una cholita. Junto a ella hay una veintena de jóvenes gringos, todos en primera fila, que llevan gorros bolivianos y mochilas artesanales. Gina me había dicho, con un español con acento de inglés californiano, que le parecía gracioso ver el espectáculo. Antes de los combates se le veía risueña. Les tomaba fotos a los niños bolivianos y a las abuelas con vestidos de chola sentadas entre el público. Sin embargo, de pronto, todo parece haber cambiado. Mientras el gordo de blanco golpea la cabeza de Carmen Rosa, Gina se enfurece y se suma a los gritos:

—¡Maricón! ¡Maricón!

El árbitro detiene la golpiza y obliga a los dos luchadores a subir al ring. Una vez arriba, Carmen Rosa renueva las fuerzas, tumba a 'la Fiera' y comienza a estrangularle el tobillo derecho. Todo se da vuelta en unos pocos minutos. El público la vitorea, mientras ella escala las cuerdas antes de saltar. Desde lo alto levanta los brazos y todos, incluyendo a Gina y sus amigos, la alientan con aplausos y vivas. Carmen Rosa, transformada en una vengadora de la violencia de los hombres contra las mujeres, se impulsa con toda su fuerza y vuela.

Vuela, y su vestido típico de chola aymara flamea sobre el aire.
Vuela, todavía con las marcas del cajón roto en su cabeza.
Vuela, mientras el público la ovaciona enardecidamente, como a la heroína necesaria.
Vuela, saboreando la venganza de los buenos.
Vuela, y 'la Fiera' no se alcanza a mover cuando ella aterriza.

Carmen Rosa deja caer toda su pesada carrocería sobre el pecho del gordo luchador. La victoria es seguida entre ¡vivas! que parecen derribar este pequeño estadio que alguna vez fue iglesia y que está tan cerca del cielo, a 4.900 metros de altura. Los turistas de la primera fila toman fotos, mientras las familias de las tribunas populares no se cansan de aplaudir.

El espectáculo de las cholitas luchadoras parece gozar de buena salud. Todos saben que, gracias a ellas, la lucha libre boliviana ha podido destacar frente a industrias poderosas latinoamericanas como la lucha libre mexicana o la lucha libre argentina. Tal es el éxito, que más de uno se declara el inventor del fenómeno.

Juan Mamani, conocido como 'el Gitano' y responsable del espectáculo, se anuncia como el inventor de tan lucrativa variante de la lucha libre: las cholitas luchadoras. Sin embargo, al poco tiempo de la aparición de estas luchadoras de vestidos largos, muchas de ellas se fueron a trabajar con la compañía dirigida por Benjamín Simonini, conocido por su nombre de luchador rudo 'Kid Simonini'.

Más allá de las disputas entre dueños de compañías, hay un luchador que tiene pruebas de que todo fue invento de él. Su nombre es Édgar Zabala, aunque en el mundo de la lucha libre boliviana se le conoce como 'Comandante Zabala'. Édgar tiene 45 años, un peinado con gel y la nariz rota en varias partes. Lleva más de 25 años en el ambiente y llegó al ring de la lucha libre tras un paso por el boxeo. Competía en categoría mosca, soñó boxear una final del mundo, y ahí comenzaron a romperle el tabique.

—La primera vez que hubo una cholita luchadora, fui yo —dice, serio, vestido con el traje militar con que en un rato saldrá a competir como 'el Comandante Zabala'.

Cuenta que fue hace unos diez años, y que se le ocurrió salir al ring vestido de chola como una humorada. Como parte del lado divertido que siempre debe tener la lucha libre. Lo que él no sabía, ni menos el jefe de la compañía, era el éxito que iba a tener ver a cholitas sobre el escenario. Rápidamente, 'el Gitano' comenzó a reclutar mujeres que estuvieran dispuestas a volar sobre el ring y aterrizar con sus costillas. A la primera convocatoria llegaron más de 50. Hoy en día, hay varias en lista de espera, para ser las futuras Carmen Rosa: la mujer que se sobrepuso a los golpes de cajón en la cabeza, y fue capaz de tumbar a su pesado rival en medio de los vítores de un estadio lleno.


***
Cuando uno llega a La Paz, es habitual cruzarse en la calle con cholitas, como se les dice "cariñosamente" a las mujeres indígenas que visten su atuendo tradicional. Las cholas, como muchos descendientes de los aymaras, son el símbolo de la discriminación de la cual han sido objeto los indígenas y campesinos en Bolivia. Sin embargo, dicha vestimenta también es señal de un prestigio propio de quienes mantienen los valores de una cultura antigua. Cuando uno sube a El Alto, la presencia de las cholitas se hace mucho más evidente.

Desde El Alto, donde está el Multifuncional de la lucha libre, se logra una vista panorámica y casi completa de la ciudad de La Paz. Ahí abajo está la capital, los grandes edificios, el palacio de gobierno y los hoteles donde se hospedan los turistas. Aquí, en cambio, las calles son de tierra, la gente sobrevive con el comercio ambulante y al menor descuido puedes ser víctima de un robo. El Alto es considerado una zona roja, en la que hay que andar atento. Sin embargo, la fama de los alteños tiene que ver más con la lucha que con los robos de poca monta.

Fueron los alteños quienes comenzaron la revuelta popular que terminó con la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, paso previo al presidente Carlos Mesa, antecesor de la llegada de Evo Morales al poder.

—El Alto es un bastión de Evo. Acá es zona roja, pero Evo puede caminar por aquí sin custodia y nadie le haría nada —me dice Alberto Medrano, un periodista de El Alto, gran promotor de la lucha libre boliviana.

La jornada de combate termina pasadas las nueve de la noche. El frío de los casi 5000 metros de altura se ha dejado caer. Los turistas se han subido a los buses para bajar hasta La Paz, mientras las familias de El Alto se van caminando hasta sus casas. Carmen Rosa, una de las luchadoras más legendarias, me dice que mañana es el día de descanso y estará con sus hijos. Me cuenta que es una mujer de trabajo, que los titanes del ring le han servido para tener una mejor vida, pero que tampoco es que gane mucho dinero. Dice que, de todas maneras, tiene otras ocupaciones porque tiene familia y la vida es lucha. Cuenta que los golpes más fuertes del domingo le duran hasta el martes. Y dice que esta noche, antes de dormirse, repasará en la cabeza sus mejores piruetas.

Seguramente Carmen Rosa, la mujer que bajó del ring sudada y golpeada, se dormirá tarde y cansada. Y, posiblemente, vuelva a revivir el momento en que sube a las cuerdas. Abajo del ring el público está enloquecido y la aplaude con rabia. Gina, la antropóloga, le grita ¡Maricón! a 'la Fiera' y vitorea a la cholita. En ese momento ella abre los brazos, mira a su rival, se da un impulso y vuela.

Vuela, con su vestido de cholita al viento.
Vuela, sabiendo que en su vida siempre se ha sentido una luchadora.
Vuela, sin ganas de aterrizar.

Extraido de la Revista SOHO de Colombia

miércoles, 5 de agosto de 2009

Imágenes inéditas de la PELICULA: “MAMACHAS DEL RING”

Acá algunas imágenes de Carmen Rosa “La Campeona”, disfrútenlo: Sin lugar a dudas esta pelicula marcará un hito en el cine nacional y latinoamericano: las "Mamachas del Ring" y las "Cholitas Wreslting"

…en los próximos días continuaremos con mas imágenes e información de la película las
MAMACHAS DEL RING

jueves, 25 de junio de 2009

Bolivia: “Las cholitas luchadoras y el wrestling andino”

Desde Bolivia para todo el mundo

“Las cholitas luchadoras y el wrestling andino”

Por: Alberto S. Medrano Flores (*)

El pasado domingo tuve la oportunidad de ver en vivo el primer “Ring de 6 postes”, el lugar fue el Coliseo Cerrado de Viacha a 30 minutos de la Ceja de El Alto, donde incluso se presentaron las “cholitas luchadoras” que participaron en el “Show de Cristina” en julio de 2008.

Crónica y vivencias

Adopte un lugar cercano al Ring para obtener las mejores fotografías de los luchadores y más que todo para poseer las primicias fotogénicas de las “cholitas luchadoras”, pues para nadie es novedad que siguen siendo la atracción turística para cientos de extranjeros que llegan al país.

Por los camarines varios niños especulaban entre el miedo y el juego, y decían “Chuky, Chuky…” y huían en medio del terror que generaba dicho personaje de cine, además que cuando hizo su ingreso el “Hombre Lobo” provoco escalofríos a los niños y a todo el público.

Sin lugar a dudas este deporte tuvo gran éxito la pasada década, pues programas como “Furia de Titanes” y “Lucha de Campeones” acapararon gran parte del interés y atención de la gente y actualmente las “cholitas wrestling” absorbieron una atención enorme del publico nacional y extranjero.

Juanita “La Cariñosa” y Elizabeth “Robacorazones”

Las melodías de la Morenada sonaban y al son de una de las danzas más pesadas y caras ingresaba Juanita “La Cariñosa”, pasaban los minutos y la ruda Elizabeth “Robacorazones” bailando Llamerada se adheria a la lucha, degustando a todo el publico que se dio cita al Coliseo Cerrado de Viacha.

Entre golpes y la maravillosa acrobacia de las polleras se hizo de la victoria Juanita, pues Elizabeth no pudo aunque contó con la ayuda del rudo “Kid Simonini” y el “Renegado de Noche”.

(*) Contactos al correo electrónico: medranoprensa@gmail.com

Imágenes:

Primera imagen; Elizabeth encima de una mesa que Juanita la rompió saltando desde la tercera cuerda.
Segunda imagen; Jaider Lee derrotando al Dr. Wagner.
Tercera imagen; el “Hombre Lobo destrozando la cabeza de Black Demon”.


Nota:

En los próximos días voy a ampliar el reportaje a los “luchadores bolivianos”, las “cholitas wrestling” y la “Lucha Libre Boliviana”, pueden seguir las repercusiones y los informes completos en el blog de Lucha Libre Boliviana.

Ver todas las fotos en Flickr de Lucha Libre Boliviana

viernes, 19 de junio de 2009

“Wrestling boliviano”: Lucha Libre en Viacha

Este domingo 21 de junio en el Coliseo Cerrado de Viacha

“Wrestling boliviano”: Lucha Libre en Viacha

Texto: Alberto S. Medrano Flores (*)

A través de los contactos hechos la ultima semana y recorriendo la ciudad de El Alto nos informamos que el domingo 21 de Junio de 2009 se estrenará el primer “Ring de 6 postes” en Bolivia, el lugar indicado para este magistral evento es el Coliseo Cerrado de Viacha, donde además participaran las “cholitas luchadoras” que participaron en julio pasado (agosto) en el Programa de Cristina Saralegui de Univisión (Miami).

Organizaciones de Luchadores

Se pudo constatar en los últimos días que existen varias organizaciones de luchadores entre ellos están: “Gitano Producciones” de Juan Mamani (El Gitano); “Lucha Fuerte Extrema” de los hermanos Mendoza “Vampiro y Sombra Jr.” (hijos del legendario luchador boliviano Sombra Vengadora); “Zona Mortal” que se emite por “Paceñisima de Televisión” (Canal 33-UHF) y algunas pequeñas agrupaciones de luchadores que trabajan con eventos luchísticos en las Unidades Educativas con el objetivo de recaudar fondos para las Promociones previa coordinación con la Junta de Padres de Familia y la Dirección del Colegio.

LIDER de Kid Simonini y las “cholitas wrestling”

A través de estos datos surge una nueva organización de “wretling con sabor andino” a la cabeza de Benjamín Simonini o mas conocido por su trayectoria en “Furia de Titanes” y “Lucha de Campeones” como “Kid Simonini”, él junto a Walter “Tatake” Quisbert llevan adelante “LIDER” (Luchadores Independientes De Enorme Riesgo) cuyo itinerario se aboca en viajes por el interior y exterior del país, una de las ultimas experiencias es su viaje a Iquique a inicios de abril de 2009.

Tour y espectáculo

Es sorprendente y no es nada novedoso que las “Cholitas Luchadoras” son el “Boom turístico” para la gente extranjera pues centenas de periodistas, reporteros y turistas llegan a Bolivia para hacer reportajes, documentales y filmaciones con el objetivo de mostrar a otras culturas el rol y protagonismo de la “mujer aymará e indigena” sumergida en el cuadrilátero haciendo gala de su vestimenta de “chola”.

¿Quiénes participaran en Viacha?

Para el evento de la Lucha Libre del domingo 21 de junio de 2009 también se presentarán: El Hombre Lobo, Chico Haway, Gato Volador, Renegado de Noche, Chuki, Cripta del Infierno Rey Misterio Boliviano y las cholitas luchadoras Elizabeth “Robacorazones” y Juanita “La Cariñosa”.

(*) Contactos al correo electrónico: medranoprensa@gmail.com Cel.: (591) 765 9 11 57,

Nota:

Leer más en el blog de la Lucha Libre Boliviana

Imagenes:

Volante de LIDER-Cholitas Luchadoras Bolivia, descargar imagen en flickr de Medranillo y flickr de la Lucha Libre Boliviana y pelea dos cholitas wrestling

www.flickr.com
almeflocoma éléments Aller à la galerie de almeflocoma